“ARGONAUTA” y sus porqués

Hace un año y medio, a raíz de una entrevista en la radio, la editorial murciana Raspabook se puso en contacto conmigo. Me planteaban un proyecto interesante: escribir un libro acerca de ciencias del mar y cambio climático; vamos, de mi trabajo. En aquellos momentos, afrontaba la última etapa de mi tesis doctoral y tenía por delante un año de contrato en los Estados Unidos de América. Es decir, tiempo no tenía mucho. Sin embargo, nos planteamos hacer un tipo de libro diferente. Me explico. No quería escribir un libro de divulgación científica al uso, ya que considero que muchas veces se peca de contar cosas que (1) ya han sido contadas antes por otra persona (a no ser que lo vayas a hacer mejor, no lo hagas) y lo que se explica puede consultarse fácilmente a golpe de click, y/o (2) algunos de estos libros parece que existen debido a quién los escribe más que la pertinencia, necesidad o interés de lo que cuentan. Por ello, en este libro pretendíamos introducir un elemento vertebrador interesante y poco utilizado en España, aunque sí en el mundo anglosajón: la experiencia personal con todas las vivencias y elementos mundanos alejados de la épica que implica la investigación y exploración científica del siglo XXI. Y es así como nació Argonauta, peripecias modernas entre los océanos y el cambio climático.

En Argonauta, por lo tanto, cuento 10 años de ciencia, naturaleza y vivencias a través de muchos de los mares y océanos del planeta. Desde el Mar Menor, donde yo comencé a investigar, hasta la Antártida, donde comencé mi doctorado en Ciencias del Mar. Pero no solo hablamos de ciencias del mar, sino también de cambio climático. Ya que, ciertamente, ambas cosas son inseparables. Para ello, nos centramos en lo que se sabe acerca del cambio climático y, aún más importante, en lo que aún no sabemos (lo cual hace las cosas aún menos halagüeñas). Aparte, este libro lo acababa de escribir durante mi participación como observador internacional de la ONU en la Cumbre del Clima de Madrid (COP25), otra razón más por la que el cambio climático ocupa un lugar relevante en el libro.

Argonauta verá la luz el próximo 16 de septiembre en librerías y será presentado a través de las redes sociales de la editorial murciana Raspabook y diferentes encuentros con los lectores y ferias literarias en los próximos meses. Además, ya está disponible a través de preventa en la web de Raspabook (https://raspabook.com/producto/argonauta/).

Hasta los 19 años, viví en Cartagena y a los 22 abandoné la Región de Murcia, tras finalizar mis estudios en Ciencias Ambientales en la Universidad de Murcia. Como parte de este libro se lo debo a todo lo que me dio esta tierra semiárida ubidada en el sureste español, mis beneficios irán destinados a proyectos de recuperación del Mar Menor (Región de Murcia) coordinados por la Asociación de Naturalistas del Sureste (ANSE), una asociación comprometida con la conservación de la biodiversidad en una región ecológicamente única en Europa, pero sometida a fuertes presiones humanas: el litoral y prelitoral semiárido del sureste de la Península Ibérica.

Espero que os guste Argonauta y me hagáis llegar vuestras opiniones. Tanto si son positivas como negativas. Sobre todo, si son negativas.

Pablo Rodríguez Ros

Mallorca, 25 de agosto de 2020

Predicen la emisión de un gas producido por el fitoplancton en el océano Antártico que altera el clima

Publicamos nuestro último trabajo en la revista Geophysical Research Letters:

Pablo Rodríguez-Ros, Martí Galí, Pau Cortés, Charlotte Mary Robinson, David Antoine, Charel Wohl, Mingxi Yang and Rafel Simó. Remote sensing retrieval of isoprene concentrations in the Southern Ocean. Geophysical Research Letters, 2020. https://doi.org/10.1029/2020GL087888

“Un grupo de investigadores del Instituto de Ciencias del Mar (ICM-CSIC) ha presentado un nuevo modelo para predecir las concentraciones de isopreno en el océano Antártico, que se basa únicamente en datos de satélite.”

Noticia en Agencia SINC: https://www.agenciasinc.es/Noticias/Predicen-la-emision-de-un-gas-producido-por-el-fitoplancton-en-el-oceano-Antartico-que-altera-el-clima

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New publication: “Distribution and Drivers of Marine isoprene Concentration across the Southern Ocean”

Isoprene is a biogenic trace gas produced by terrestrial vegetation and marine phytoplankton. In the remote oceans, where secondary aerosols are mostly biogenic, marine isoprene emissions affect atmospheric chemistry and influence cloud formation and brightness. Here, we present the first compilation of new and published measurements of isoprene concentrations in the Southern Ocean and explore their distribution patterns. Surface ocean isoprene concentrations in November through April span 1 to 94 pM. A band of higher concentrations is observed around a latitude of ≈40ºS and a surface sea temperature of 15ºC. High isoprene also occurs in high productivity waters near islands and continental coasts. We use concurrent measurements of physical, chemical, and biological variables to explore the main potential drivers of isoprene concentration by means of paired regressions and multivariate analysis. Isoprene is best explained by phytoplankton-related variables like the concentrations of chlorophyll-a, photoprotective pigments and particulate organic matter, photosynthetic efficiency (influenced by iron availability), and the chlorophyll-a shares of most phytoplankton groups, and not by macronutrients or bacterial abundance. A simple statistical model based on chlorophyll-a concentration and a sea surface temperature discontinuity accounts for half of the variance of isoprene concentrations in surface waters of the Southern Ocean.

Rodríguez-Ros, P.; Cortés, P.; Robinson, C.M.; Nunes, S.; Hassler, C.; Royer, S.-J.; Estrada, M.; Sala, M.M.; Simó, R. Distribution and Drivers of Marine Isoprene Concentration across the Southern Ocean. Atmosphere 2020, 11, 556.

Link to the article: https://www.mdpi.com/2073-4433/11/6/556

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Tecnocracia, sociedad civil y cambio climático

El 14 de febrero de 2020 publiqué este análisis en Agenda Pública – El País.

En él, trato de analizar los límites de los sistemas tecnocráticos en la toma de decisiones acerca de medidas de adaptación y mitigación del cambio climático. Sobre todo, cuando se deja de lado a la sociedad civil, que según el IPCC son un actor imprescindible en esta toma de decisiones.

Espero que os guste:

Existe la opinión extendida en ciertos sectores de que el cambio climático es un problema cuya solución es meramente técnica y que, a grandes rasgos, puede ser resuelta por la comunidad científica internacional a través de su seguimiento, diagnóstico y/o descubrimientos. Pese a que el papel de la Ciencia en esta lucha es un hecho incuestionable, no puede obviarse que la misma está sujeta a la política y, por lo tanto, a la propia sociedad.

Ésta es, de hecho, una de las críticas que se hacen a quienes se toman al pie de la letra el lema Unite behind science que suele usar Greta Thunberg y plataformas afines. De alguna manera, parecería que hay gente que cree firmemente que los investigadores van a conseguir generar un “cambio político-social a una velocidad sin precedentes” (tal y como establece el IPCC) por el mero hecho de tener “los datos” de su parte; sobre todo cuando sabemos quelos datos no bastan para convencer de algunas cuestiones científicas. Por no hablar de las condiciones de precariedad y resto de problemas, no sólo en España, a los que los profesionales de la investigación científica se ven sometidos; y que posiblemente mermen su capacidad de acción social.

– Artículo completo en este enlace. –


 

Clima, ciencia y otros calvarios

La comunidad científica internacional lleva décadas repitiendo lo mismo pero, desgraciadamente, la valentía política para tomar las decisiones vitales casi siempre brilla por su ausencia.

En la playa de La Jolla (San Diego, California) los surfistas comparten “hábitat” con especies como tiburones leopardo, rayas, delfines, cormoranes, pelícanos y leones marinos. Justo delante está la Scripps Institution of Oceanography (Universidad de California en San Diego), la institución líder en oceanografía y cambio climático de la costa oeste de los Estados Unidos de América. Desde mi departamento, veo el “muelle de Scripps” adentrarse varios cientos de metros en el Océano Pacífico con numerosos aparatos e instrumentación científica para medir, entre otros, los cambios de temperatura y salinidad del agua. Aquí, ciencia, naturaleza y seres humanos conviven en una escenario que ha sido testimonio de gran parte del conocimiento que poseemos acerca de cómo funcionan los océanos y el planeta Tierra.

Fue en Scripps donde se empezaron a medir las concentraciones de CO2 en la atmósfera en el Observatorio de Mauna Loa (Hawaii) en 1956, como parte de un proyecto de investigación liderado por el científico Charles David Keeling. Esta molécula de dos átomos de oxígeno y uno de carbono es, posiblemente, la más mencionada en los medios de comunicación, ya que es la principal causa del calentamiento global provocado por las emisiones procedentes de la quema de combustibles fósiles. Por desgracia, va a seguir siendo una molécula que vamos a tener “hasta en la sopa”, pues su concentración atmosférica sigue creciendo ininterrumpidamente. 

Como consecuencia, la temperatura media global del planeta ya ha aumentado 1°C con respecto a los niveles preindustriales. Nos equivocaríamos si pensáramos que esto del cambio climático va únicamente de osos polares y de lo bien o mal que nos cae una líder adolescente que insiste en algo tan “radical” y ofensivo como que la política escuche y haga caso a la ciencia. Sin embargo, no podemos perder el tiempo desmintiendo a los “terraplanistas del aire”, ya que el cambio climático es un problema del presente. Nos encontramos frente al mayor reto de la humanidad del presente siglo y, si no se producen grandes cambios cuanto antes, todo apunta a que seguirá siendo un problema para generaciones futuras. 

Este incremento de la temperatura provoca fenómenos meteorológicos extremos como sequías o inundaciones, que verán incrementada su frecuencia e intensidad en las próximas décadas. Fácilmente podemos deducir que esto no nos saldrá gratis, solo hay que pensar en sectores como la agricultura o el turismo. En la Región de Murcia es bastante fácil de imaginar qué costes podría suponer un aumento de estos fenómenos, solo hay que recordar los devastadores efectos de la DANA (o gota fría) del pasado septiembre sobre los pueblos del Campo de Cartagena y el Mar Menor. De hecho, un reciente estudio apunta a que en España el cambio climático puede suponer un coste de hasta el 12% del PIB nacional. 

En este escenario, cualquier pequeño aumento del calentamiento supone riesgos cada vez mayores, como han advertido desde el Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC). Por ello, debemos evitar que el incremento de la temperatura media global del planeta supere los 2 ºC respecto a los niveles preindustriales y, además, promover esfuerzos para limitar el aumento del calentamiento global a 1,5 ºC. Con este objetivo, todos los actores involucrados en la lucha contra el cambio climático, como representantes de gobiernos, ONGs,  investigadores o empresas, se dan cita del 2 al 13 de diciembre de 2019 en la Cumbre de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (25ª Conferencia de las Partes – COP25), en Madrid; organizada por Chile pero finalmente acogida en nuestro país ante la grave crisis política y social que vive el país latinoamericano.

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Debido al papel preponderante que tendrán los mares y océanos a lo largo de estas dos semanas de intenso trabajo, la cita ha sido bautizada por muchos como “Blue COP” (la COP azul). Algunos tendremos el privilegio, y la responsabilidad, de asistir como observadores internacionales acreditados por la ONU y poder participar en los debates para la toma de decisiones acerca del gran reto global que supone el cambio climático. Y es que el problema del cambio climático es un asunto puramente político. La comunidad científica internacional lleva décadas repitiendo lo mismo pero, desgraciadamente, la valentía política para tomar las decisiones vitales casi siempre brilla por su ausencia, tal y como tradicionalmente ha sucedido con problemas medioambientales como los casos de Portman o el Mar Menor. 

Ahora, este reto es aún más complicado, puesto que nos encontramos en un contexto de auge de movimientos políticos reaccionarios que niegan el cambio climático y, por tanto, la evidencia  científica. Además del beneplácito de muchos gobernantes que tienen a bien de llegar a acuerdos normalizando y asimilando estos postulados pseudocientíficos. Y es que es bastante contradictorio intentar solucionar un problema yendo de la mano de aquellos que niegan la existencia del mismo. Desconfiad, en general, de aquellos que se oponen a la ciencia, pues es algo recurrente en la historia y suele ser el lado equivocado. El científico Carl Sagan afirmaba que “los valores de la ciencia y los valores de la democracia son concordantes, en muchos casos indistinguibles”. Así pues, no es de extrañar que quienes atenten contra una, tarde o temprano acaben atentando también contra la otra. Y es aquí donde perdemos todos.

Pablo Rodríguez Ros (Cartagena, 1990). Investigador Predoctoral Fulbright en Scripps
Institution of Oceanography (University of California San Diego).

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Scripps Institution of Oceanography (UCSD), CA, USA.

[NOTA: Artículo originalmente publicado en La Verdad el 1 de diciembre de 2019, en su edición impresa, con motivo de la Conferencia del Cambio Climático de Naciones Unidas (COP25) que tuvo lugar en Madrid (2-13 de diciembre de 2019)]

Usemos la ciencia para salvar el Mar Menor

Dada la crítica situación que vive el Mar Menor, los componentes de Ecomandanga hemos elaborado este texto con los siguientes objetivos: 1) Demandar a aquellas personas con responsabilidades al frente de las distintas administraciones que se apoyen en los informes y propuestas de actuación que los científicos llevan elaborando durante años para conservar este espacio natural único; 2) Animar a toda la sociedad a que exija a sus gobernantes que tengan en cuenta estos informes y propuestas basados en el criterio científico. Para ello, al final del texto, hemos incluido un formulario mediante el cual puedes suscribirlo si estás de acuerdo. #SOSMarMenor

Ecomandanga

Sábado, 12 de octubre de 2019. Las playas del Mar Menor cerca de San Pedro del Pinatar amanecían con miles de peces y crustáceos muertos o agonizantes en sus orillas. Cientos de vecinos contemplaban incrédulos e impotentes un triste y crudo espectáculo de consecuencias aún inciertas. Otro episodio dramático en la historia del Mar Menor que volvió a recordar a los españoles la mala salud de uno de sus espacios más emblemáticos.

Miles de peces y crustáceos muertos en la Playa de Villaenanitos (San Pedro del Pinatar)

Fue hace solo 3 años, en 2016, cuando saltaron todas las alarmas. El Mar Menor nos dio un aviso muy serio cuando sus aguas se convirtieron en una gran sopa verde. Se habían visto sobrepasados los mecanismos de amortiguación que hasta ese momento permitían que la laguna asimilara las grandes cantidades de nutrientes que llevaban años entrado a sus aguas…

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Qué he leído este último año

El año pasado os traje en este blog los últimos libros que había leído de “julio de 2017 a julio de 2018”. Así que, este año tocan las lecturas de julio 2018 a julio de 2019. Aquella entrada la escribí desde Barcelona, ahora la estoy escribiendo desde Mallorca y, lo más posible, el año que viene lo haré desde California. Mi tarea pendiente para el próximo año sigue siendo leer a más autoras (estoy leyendo mucho a los “clásicos”). La verdad es que la tesis le deja a uno con poco tiempo para leer y seleccionar libros. Creo que este año que viene las lecturas decrecerán en número, uno de los muchos precios a pagar por hacer un doctorado.

Hay algunos libros que me he leído y no están aquí, basicamente porque no los recomiendo y prefiero hacerlo “por omisión” en este post que criticándolos abiertamente. También acompaño los títulos de un comentario, si así lo considero oportuno (el hecho de no comentar no es que mantenga una opinión negativa de los mismos).

Así que, ¡aquí están los libros del último año!

  1. La evolución del género homo. Antonio Rosas. Para una persona con muy poca formación y experiencia en un campo así, creo que es un libro interesante para iniciarse, incluso profundizar, en este tema.
  2. El antropoceno. Valentí Rull. El contemporáneo, y a su vez eterno, debate acerca de esta nueva era ¿geológica? del planeta. La visión más crítica y mejor argumentada de los pros y los contras de usar esta nomenclatura, así como de la ciencia detrás de ello.
  3. El mundo perdido. Arthur Conan Doyle. Mucho mejor que “El mundo pérdido” de la saga sinematográfica de Parque Jurásico.
  4. El corazón de las tinieblas. Joseph Conrad. Top.
  5. Tifón. Joseph Conrad.
  6. Serendipia. Royston M. Roberts. 
  7. Paseos con mi madre. Javier Pérez Andújar. El libro con algunas de las partes más emotivas que he leído nunca.
  8. Viajes por alaska. John Muir. Libro corto de una de las muchas expediciones de Muir por el continente americano. Podría haberse titulado también “Hacia rutas salvajes” BIEN.
  9. Walden. Henry David Thoreau. Un libro que simplemente hay que leer. Posiblemente por las expectativas tan altas que tenía en él, me defraudó un poco.
  10. El árbol de la ciencia. Pío Baroja. Pese a lo que podría parece, este libro no va de ciencia. De hecho, más bien va de las personas y sus miedos, nostalgias, incertidumbres, etc. Desolador pero necesario.
  11. Ensayo sobre la lucidez. Saramago. ¿Qué pasaría si hubiera una abstención masiva en las elecciones de un país? Pero no como propugnan grupúsculos reaccionarios en nuestro país que solo quieren que mande el mercado, sino una abstención ciudadana dirigida unicamente a mejorar el sistema democrático, no a destruirlo.
  12. Ficciones. Borges. 
  13. Por tierras de Portugal y España. Unamuno. Reflexiones de numerosas ciudades y otros lugares de la península Ibérica que sorprendentemente podrían pasar por actuales.
  14. El país del miedo. Isaac Rosa. Un libro que sería interesant leer en los Institutos de Educación Secundaria.
  15. Réquiem por un campesino español. Ramón J. Sender.
  16. Campos de Castilla. Antonio Machado.
  17. Guerra y paz en el s. XXI. Hobsbawn. 
  18. Antologia Poetica. Miguel Hernandez. “Murcianos de dinamita”.
  19. A sangre fria. Truman Capote. De los pocos libros que he tenido expectativas muy altas y las ha mejorado.
  20. Nansen: maestro de la exploración polar. Javier Cacho. No conozco a nadie que escriba y sepa más de los polos que Javier Cacho. Para ser una biografía está escrita de una manera muy amena. Un gran libro de Javier, uno de los científicos que dedicó sus mejores años a la investigación del debilitamiento de la capa de ozono estratosférico tras su descubrimiento.
  21. Despojos de guerra. Ha Jin. Creo que es de las pocas cosas que he leído acerca de China y me dejó con ganas de mucho más.
  22. El dueño del secreto. Antonio Muñoz Molina. 
  23. Madera de héroe. Miguel Delibes. Otro libro que debería de ser obligatorio en los centros de enseñanza.
  24. El último: El rey recibe. Eduardo Mendoza. Nueva York hace varias décadas, monarquías de páises extraños, poder y amista. Todo con muchos aires autobiográficos no explícitos.
  25. El libro del mar. Morten A. Strøksnes. Si pudiera escribir un libro, ojalá consiguiera uno como este. A través de la búsqueda del tirburón boreal nos adentramos en la cultura noruega e historias varias. Puedes hasta oler los fiordos.
  26. El hombre en el castillo. Philip K. Dick. Seguro que mejor que la serie que no he visto.
  27. Vistas de las cordilleras y monumentos de los pueblos indígenas de América. Alexander von Humboldt. 
  28. Darwin viene a la ciudad. Menno Schilthuizen. Ecología urbana. Cómo numerosas especies se adaptan a las ciudades y como en el futuro esto va a ser la norma. Si no lo es ya, claro.
  29. Anti-sistema. Fernández-Albertos.
  30. La Brigaba Lincoln – Pablo Durá (comic).
  31. Baudolino. Umberto Eco.
  32. El principe moderno. Pablo Simon.
  33. Indian Creek. Un invierno a solas en la naturaleza salvaje. Pete Fromm. Mucho mejor que Invierno de Rick Bass.
  34. Mi primer verano en la sierra. Jon Muir. Muir, ovejas y Yosemite. Este libro se viene conmigo a California.
  35. Invierno. Rick Bass.
  36. El gatopardo. Lampedussa.
  37. Qué hacer en caso de incendio. Héctor Tejero y Emilio Santiago. Manual imprescindible para entender la crisis climática desde un punto de vista ecosocial. Alejado de los típicos manifiestos y libros “panfletarios”, que se escriben desde los múltiples frentes de este problema, este libro propone medidas concretas para actuar. Abandona así el velo de superioridad teórica que se echan por encima otros autores clásicos y pisan “el barro” de la acción día a día, que es seguramente lo más díficil de hacer.
  38. La universidad en la calle. La Marea.
  39. Movimiento perpetuo, Augusto Monterroso. Maravilla:

“La vida no es un ensayo, aunque tratemos muchas cosas; no es un cuento; aunque inventemos muchas cosas; no es un poema, aunque soñemos muchas cosas. El ensayo del cuento del poema de la vida es un movimiento perpetuo; eso es, un movimiento perpetuo”

A. Monterroso.

Pablo Rodríguez Ros

Mallorca, Julio de 2019

Ciencias del mar en redes: el caso del CSIC y el IEO

Nota preliminar: Los resultados que aquí se exponen pueden consultarse en el trabajo original <<en este enlace>>.

Resumen

El uso de las redes sociales aplicado a la comunicación y divulgación de la investigación científica es una herramienta innovadora que permite romper las barreras existentes entre investigadores y sociedad, en cuanto a comunicación. En España, existen numerosas instituciones científicas y universidades que realizan investigación en ciencias del mar, entre las que se incluyen los centros de investigación pertenecientes a los dos Organismos Públicos de Investigación (OPIs) en oceanografía más relevantes del país: Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) e Instituto Español de Oceanografía (IEO). El presente trabajo evalúa cualitativa y cuantitativamente la presencia en redes sociales (Facebook, Instagram, Twitter y YouTube) de 15 centros de investigación pertenecientes a ambas instituciones mediante el uso de dos índices distintos. Los resultados muestran que solo dos de los centros estudiados tienen presencia en las cuatro plataformas, siendo Twitter la red social en la que más centros de investigación divulgan y comunican las ciencias del mar, seguida de Facebook. En la cola de uso y presencia se encuentran Instagram y YouTube. Teniendo en cuenta que Instagram y YouTube son las redes sociales más usadas por los jóvenes, estos resultados apuntan a un posible sesgo generacional en el uso de las redes por los centros de investigación analizados. Finalmente, con el fin de mejorar la correcta difusión de los contenidos científicos de la oceanografía española en redes sociales, se proponen una serie de recomendaciones generales.

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Redes sociales utilizadas en este estudio. Autor: Pablo Rodríguez Ros.

Muestra de estudio

Se han seleccionado los centros de investigación pertenecientes a los dos principales organismos públicos de investigación dedicados exclusivamente a las ciencias del mar en España: el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y el Instituto Español de Oceanografía (IEO). Asimismo, se han excluido de este estudio las cuentas de las delegaciones territoriales del CSIC así como la central, debido a que ambas no solo comunican ciencias del mar. También se han excluido las cuentas del IEO central.

Todas los centros analizados se encuentran recogidos en las siguientes tablas. Cabe destacar que existen numerosas cuentas en redes sociales de grupos de investigación pertenecientes a los centros de dichas instituciones, que en ocasiones poseen una mayor audiencia que los propios centros. También debemos señalar que no solo el CSIC y el IEO realizan investigaciones en ciencias del mar, sino también numerosas universidades. Sin embargo, no se puede acotar a nivel de facultad dentro de las universidades puesto que éstas se componen de numerosos grupos de investigación que no realizan solo investigaciones en ciencias del mar, lo que haría de cualquier acotación por nuestra parte un límite difuso e inexacto.

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Muestra de estudio. Autor: Pablo Rodríguez Ros.

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Muestra de estudio. Autor: Pablo Rodríguez Ros.

Variables seleccionadas

La variable de estudio seleccionada ha sido el número de seguidores de cada cuenta en cada red social para cara centro de investigación. Hemos obviado otras variables que también podrían ser interesantes como el número total de tuits o el año de creación de la cuenta (incluso, el número de tuits por intervalo temporal). Hemos tomado esta decisión en base a la inestabilidad laboral de las plazas de divulgación y comunicación en todos estos centros. Algunas de las cuentas tienen un número pequeño de seguidores pese a que se crearon hace 8 años o más, otras tienen muchos seguidores pese a que apenas cuentan con dos años. El flujo irregular de financiación para las respectivas áreas de comunicación y divulgación científica en cada centro hacen, por tanto, que el crecimiento y presencia en redes de los distintos centros sea un proceso inestable plagado de etapas de aceleración y desaceleración. Un ejemplo claro es la cuenta de la sede central del Instituto Español de Oceanografía (IEO) que, a fecha de 2 de enero de 2019, el último tuit que figura en ella data del 1 de diciembre de 2017, esto es más de un año sin hacer uso de la cuenta de Twitter. Esta cuenta posee una comunidad de casi 10.000 seguidores, la más grande de todas las del IEO, cuyo potencial de comunicación y divulgación no se está explotando durante un periodo de tiempo demasiado largo. Pueden encontrarse ejemplos semejantes en otras cuentas de redes sociales. Merece la pena destacar el caso de YouTube: pese a que 9 de 15 instituciones tienen una cuenta creada, prácticamente no hay vídeos y, cuando los hay, la frecuencia de subida de nuevos contenidos es muy baja.

Pese a todo lo comentado, no tenemos acceso a estos datos de financiación para hacer un estudio comparativo más completo de este fenómeno. Por ello, el análisis de este trabajo pretende pretende ser una foto del estado actual de las cuentas en redes sociales de todos estos centros, sin entrar a cuantificar o cualificar la evolución de las mismas a lo largo del tiempo, ni la eficiencia en el uso de los recursos destinados.

Evaluación de la presencia en redes: Índice Estándar e Índice FITY

Con el objetivo de poder cuantificar la comunidad existente entre todas las redes sociales para cada centro y poder compararlos entre sí objetivamente, hemos explorado los resultados de aplicar dos índices distintos. En primer lugar, proponemos cuantificar la comunidad total en redes sociales de cada centro como una simple suma aritmética de todos los seguidores (N) de cada una de las redes (i), tal y como se muestra en la Ecuación 1. Este índice lo hemos llamado Índice Estándar. Sin embargo, este índice puede dar lugar a conclusiones erróneas debido a sesgos implícitos en su cálculo. Por ejemplo, si una entidad solo utilizase una red social y tuviera un número muy elevado de seguidores en ella, podría superar con creces la suma de todos los seguidores de todas las redes de otras centros; pese a que estos últimos tuvieran presencia en las cuatro redes estudiadas. En conclusión, sería un buen índice si todos los centros tuvieran presencia en todas las redes sociales estudiadas, pero no es el caso.

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Índice Estándar. Autor: Pablo Rodríguez Ros

En segundo lugar, y por todo lo comentado anteriormente, hemos elaborado un índice que hemos denominado Índice FITY (Ecuación 2) como acrónimo de Facebook, Instagram, Twitter y YouTube. Con el uso del índice FITY lo que pretendemos es no solo cuantificar la presencia en redes sociales, sino también el esfuerzo relativo dedicado a cada una de ellas en particular y a su conjunto, en general. Por lo tanto, asumimos que la presencia en todas las redes sociales es igual de importante; pese a que, en base al objetivo que se persiga, esto no tiene por qué ser así. Usando este índice, siguiendo con el ejemplo comentado anteriormente para el índice Estándar, si una entidad solo usa una red social, como mucho podría tener 1 punto de los 4 posibles, independientemente del número de seguidores. Otro aspecto interesante del índice FITY es que el máximo valor (= 1) es definido por la propia muestra de estudio, por tanto no es un valor irreal o inalcanzable por el resto de centros estudiados. Es decir, no es una comparación de los centros españoles con los de otros países, lo cual podría ser también interesante, sino una comparativa entre ellos cuyos máximos y mínimos son definidos por los valores de la propia muestra. Consecuentemente, la aplicación del índice FITY puede cambiar sustancialmente con la mera creación de una red que antes no se poseía y conseguir un número reseñable de seguidores. En conclusión, el Índice FITY premia el número de seguidores pero también la presencia en el mayor número de redes posibles (cuatro) y que el esfuerzo relativo sea el mismo para todas ellas.

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Índice FITY. Autor: Pablo Rodríguez Ros

Presencia en redes de instituciones y centros de investigación

A nivel de instituciones científicas, el CSIC es la única que tiene presencia en las cuatro redes sociales evaluadas: Facebook, Instagram, Twitter y YouTube. Las redes más usadas y con mayor número de seguidores en ambas instituciones son Twitter y Facebook siendo la comunidad de seguidores en Twitter más grande en los primeros, y la comunidad de Facebook más elevada en los segundos. La comunidad de Instagram del CSIC supera los 600 seguidores, sin embargo, pese a que es un número muy bajo, destaca por encima del IEO en esta red social, ya que ninguno de sus centros tiene presencia en Instagram. En último lugar destaca el uso de YouTube, que queda por debajo de los 100 suscriptores.

En cuanto a los centros de investigación analizados, cabe destacar que solamente dos de ellos, CSIC.IMEDEA y CSIC.CEAB, tienen cuentas en las cuatro redes sociales analizadas, siendo la comunidad de CSIC.IMEDEA superior en todas ellas a CSIC.CEAB. En último lugar en cuanto al número de seguidores se encuentran el CSIC.IATS y el IEO.CANARIAS, al no contar con presencia alguna en las redes estudiadas. En el uso de Facebook destacan en número de seguidores centros como CSIC.IIM, CSIC.IMEDEA, IEO.BALEARES, IEO.GIJON e IEO.VIGO, el resto de centros o no tienen cuenta en Facebook o su comunidad es muy baja. Twitter es la red social más utilizada en los centros de ciencias del mar analizados pertenecientes al IEO y el CSIC. En esta red social sobresalen CSIC.ICM, CSIC.IMEDEA e IEO.BALEARES. En contraposición, CSIC.ICMAN e IEO.CADIZ son los que tienen poseen menos seguidores en Twitter. Instagram es la red social menos utilizada por los centros del CSIC y el IEO, solo poseen cuenta en dicha red CSIC.CEAB y CSIC.IMEDEA, con valores anecdóticos para el primero y algo más elevados para el segundo. Por último, YouTube se usa en más centros que Instagram pero, sin embargo, su comunidad de suscriptores es residual en todas las instituciones que la usan.

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Cuantificación del número de seguidores para las instituciones (A) y para los centros de investigación (B) estudiados para cada una de las redes sociales (Facebook, Instagram, Twitter y YouTube). Autor: Pablo Rodríguez Ros.

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Cuantificación del número de seguidores para las instituciones (A) y para los centros de investigación (B) estudiados para cada una de las redes sociales (Facebook, Instagram, Twitter y YouTube). Autor: Pablo Rodríguez Ros.

Distribución geográfica del uso de redes sociales

Pese a que es una obviedad, cabe mencionar que los centros de investigación en oceanografía se distribuyen a lo largo de toda la costa española mediterránea y atlántica, encontrándose ubicados en la primera 7 de los centros estudiados y en la segunda 9 de ellos. Cabe recordar que en este análisis no hemos incluido las redes de las sedes centrales de ambas instituciones (CSIC e IEO) que se encuentran ubicadas en Madrid. También debe reseñarse que existen otras facultades universitarias y grupos de investigación que se dedican a las ciencias del mar que no han sido incluidos, por lo que los resultados mostrados en los mapas de las siguientes Figuras; no reflejan la totalidad de la investigación oceanográfica española. Ya que, por ejemplo, se excluyen instituciones como el SOCIB (Sistema de Observación Costera de Illes Balears), entre otras.

En cuanto al uso de redes sociales por comunidades autónomas, la que tiene una comunidad más grande de seguidores entre todas sus cuentas en redes es Islas Baleares seguida de Galicia. Los centros de investigación que más utilizan Facebook son los de Islas Baleares, Galicia y Asturias, mientras que los que más utilizan Twitter son los de Islas Baleares y Catalunya. Instagram mantiene un perfil bajo en todas las comunidades autónomas, destacando solo en Islas Baleares con una comunidad de aproximadamente 600 seguidores. YouTube es la red social con la comunidad más pequeña de todas las redes estudiadas para todos los centros, solo destaca algo en Islas Baleares y Galicia.

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Distribución geográfica de los centros de investigación y número de seguidores en Facebook . El color gris indica que la respectiva red social no existe para dicho centro. Autor: Pablo Rodríguez Ros.

Instagram
Distribución geográfica de los centros de investigación y número de seguidores en Instagram . El color gris indica que la respectiva red social no existe para dicho centro. Autor: Pablo Rodríguez Ros.

twitter
Enter a captionDistribución geográfica de los centros de investigación y número de seguidores en Twitter . El color gris indica que la respectiva red social no existe para dicho centro. Autor: Pablo Rodríguez Ros.

Youtube
Distribución geográfica de los centros de investigación y número de seguidores en YouTube . El color gris indica que la respectiva red social no existe para dicho centro. Autor: Pablo Rodríguez Ros.

Clasificación de centros e instituciones

Tal y como se ha comentado, se han utilizado dos índices distintos para estimar las comunidades de seguidores de cada uno de los centros de investigación, en particular, y de las instituciones, en general. Por un lado, el Índice Estándar que es el sumatorio de los seguidores de las cuatro redes para centro o institución. Por otro lado, el Índice FITY que supone una modificación respecto al Estándar, ya que pondera los valores para cada red por el valor máximo de dicha red para todos los centros estudiados. Aplicando el Índice Estándar sobre nuestros datos hemos constatado que la comunidad promedio de cada centro del CSIC es superior a los del IEO. Hemos promediado los resultados del Índice Estándar para cada centro para calcular el de las instituciones, ya que al ser el número de centros del IEO superior a los del CSIC la comparación mediante el sumatorio de todos los valores de Índice Estándar resultaba discriminatoria hacía el CSIC. Respecto a los centros de investigación, el que obtiene la puntuación más elevada en el Índice Estándar es el IEO.BALEARES y en el Índice FITY el CSIC.IMEDEA. Esto se debe fundamentalmente a que el IEO.BALEARES posee una comunidad algo mayor que el CSIC.IMEDEA, sin embargo el primero no posee cuenta en Instagram, lo cual es penalizado por el Índice FITY. A la cola se situarían el CSIC.IATS y el IEO.CANARIAS. Por último, destacar que llama la atención la caída de la quinta a la sexta posición del CSIC. ICM de su valoración obtenida mediante el Índice Estándar a la obtenida en el Índice FITY, lo cual se produce debido que, pese a que este centro posee una comunidad muy grande en Twitter, no tiene cuenta en Instagram ni Facebook.

Para comparar de manera rigurosa los resultados de ambos índices, hemos realizado una regresión lineal simple para ver como variaban los resultados para cada centro. En base a los resultados obtenidos podemos afirmar que la correlación entre ambos índices es muy buena (r = 0.936). Básicamente la aplicación del Índice FITY sirve para corregir la puntuación obtenida en el Índice Estándar de aquellos centros de investigación que poseen una comunidad elevada de seguidores totales pero carecen de cuenta en alguna de las redes sociales. Estos centros serían aquellos que en la siguiente Figura quedan por arriba de la línea de regresión, siendo el caso más acusado el del CSIC.ICM. De manera inversa, se favorece a aquellos que puedan tener una comunidad baja pero presencia en todas o varias de las redes, estos centros serían aquellos que se sitúan por debajo de la línea de regresión de la siguiente Figura (principalmente, el CSIC.IMEDEA).

std_vs_fity
Regresión lineal entre los resultados obtenidos para cada centro de los índices Estándar y FITY. La línea gris representa la ecuación de regresión entre ambos índices y el sombreado gris claro el error estándar.

Conclusiones y recomendaciones

  1. El uso de las redes sociales en la comunicación de las ciencias del mar es una herramienta indispensable no solo para conectar con el público, sino también para difundir los resultados, influir en la toma de decisiones políticas o incrementar la red de colaboradores científicos.
  2. Las cuatro redes estudiadas (Facebook, Instagram, Twitter y YouTube) aún no están presentes en todos los centros de investigación en ciencias del mar del CSIC e IEO. Por ello, urge su implementación y uso correcto con el objetivo de comunicar y divulgar las investigaciones en oceanografía.
  3. El Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados (IMEDEA-CSIC) es el centro que ha mostrado un mejor resultado en nuestros índices (Estándar y FITY), seguido del Centro Oceanográfico de Baleares (COB-IEO); posicionando a los centros de las Islas Baleares como los más punteros en el uso de redes sociales para comunicar y divulgar las ciencias del mar.
  4. Es necesario poner un especial énfasis en el uso de Instagram y YouTube, ya que son las redes donde más tiempo pasan los jóvenes (de edades comprendidas entre 16 y 23 años). En esta misma línea, se intuye una cierta brecha generacional en cuanto a la difusión de la información en ciencias del mar en España que merece ser estudiada, ya que seguramente se replica en otros campos.
  5. Las redes sociales poseen un potencial innovador no explotado para la comunicación y divulgación de la oceanografía en España. Concursos para estudiantes, entrevistas en directo con los investigadores y, en general, cualquier iniciativa que ponga en contacto directo a investigadores e investigadoras con el público, son algunas de las actividades que deberían fomentarse durante los próximos años.

Actualización con los datos correspondientes al 10 de junio de 2019 y añadiendo al SOCIB y a PLOCAN:

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Los principales resultados de este trabajo también se han divulgado en Twitter en este hilo.

Pablo Rodríguez Ros

Palma, Illes Balears

9 de junio de 2019

 

SOLAS Open Science Conference (Sapporo, Japan)

From 21 to 25 April, 2019, we participated in the SOLAS Open Science Conference at the University of Hokkaido, which based at the beautiful city named Sapporo, at the North of Japan.

“SOLAS” stands for “Surface Ocean – Lower Atmosphere Studies”. Here you have some more information about SOLAS from its official webpage:

Since 2004, the Surface Ocean – Lower Atmosphere Study (SOLAS) project is an international research initiative aiming to understand the key biogeochemical-physical interactions and feedbacks between the ocean and atmosphere. Achievement of this goal is important to understand and quantify the role that ocean-atmosphere interactions play in the regulation of climate and global change.

But, what is #SOLAS and which are the research topics involved? Well, many! Take a look at this figure:

SOLAS Research Themes. Source: http://solas-int.org.customers.tigertech.net/ .
SOLAS Research Themes. Source: http://solas-int.org.customers.tigertech.net/ .

I would like to thank SOLAS OSC committee for accepting my research for an oral presentation entitled:

Ecological modelling of the marine biogenic emission of isoprene in the Southern Ocean

In case you are curious, here you can find all the figures and conceptual diagrams of #SOLAS research themes: http://solas-int.org.customers.tigertech.net/figures-conceptual-diagrams.html

And, of course, if you wanna go deeper, here you have the “#SOLAS 2015-2025: Science Plan and Organisation”: http://www.solas-int.org/files/solas-int/content/downloads/About/Future%20SOLAS/SOLAS%202015-2025_Science%20Plan%20and%20Organistation_under%20review_March_2015.pdf

Finally, again, thanks to all SOLAS people for making these days an amazing opportunity for ocean-atmosphere researchers, mostly for the young ones.

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SOLAS Open Science Conference. Univ. of Hokkaido, Sapporo, Japan. 21-25 April, 2019. Source: SOLAS.

We also had a great closing dinner with traditional Japanese music…

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… and a sake taste!

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Domo arigato!

Pablo Rodríguez Ros

Sapporo, Japan

25 April, 2019

I Simposio Ibérico de Ecología (SIBECOL) 2019

Del 4 al 7 de febrero de 2019, la Facultad de Biología de la Universitat de Barcelona fue el epicentro de la discusión de los temas candentes en ecología, incluyendo los efectos de las especies invasoras, el cambio climático o la ecología de los microorganismos marinos, entre otros. Como en todo congreso científico de gran envergadura, en SIBECOL 2019 se dieron cita investigadores e investigadoras de todas las edades, desde el nivel máster o predoctoral hasta catedráticos. Este evento supone una oportunidad única para tomar el pulso al nivel de la ecología ibérica, el cual, pese a las dificultades que supone dedicarse a la investigación científica en los tiempos que corren, es muy alto.

En dicho evento tuvimos la oportunidad de presentar los resultados de algunas de nuestras investigaciones bajo el título “ECOLOGICAL MODELING OF THE MARINE BIOGENIC EMISSIONS OF ISOPRENE IN THE SOUTHERN OCEAN“.

Aquí podéis encontrar opinión acerca de la importancia de este evento: Una cita con la ecología ibérica.

Aquí os dejo una imagen del congreso así como el póster.